Graciaspor aguantar ese dolor, por inventar ese sabor, por hacerme siempre lo que quieres. Graciaspor los consejos que me das, por olvidarme si te vas, por no quererme un poco mas. Gracias por esas cosas que no se pueden contar...
Amistad nunca mudable por el tiempo o la distancia, no sujeta a la inconstancia del capricho o del azar, sino afecto siempre lleno de tiernísimo cariño, tan puro como el de un niño, tan inmenso como el mar.
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